Coping with Grief
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Hector Rafael Espinal 2 de Enero de 1957 – 2 de Abril de 2026
Héctor Rafael Espinal, de 69 años, residente de Staten Island, Nueva York, falleció el 2 de Abril de 2026. Un hombre definido por su integridad, su inquebrantable ética de trabajo y su profundo amor por su familia, Héctor vivió una vida de servicio entregado y profunda conexión. Conocerlo era conocer a un hombre verdaderamente excepcional, del pueblo (un hombre de y para su comunidad).
Nacido en Damajagua, República Dominicana, hijo de Lydia Mercedes Guzmán y Gregorio Rafael Espinal, la curiosidad intelectual y la fe de Héctor se manifestaron desde temprana edad. Inició sus estudios en Don Juan antes de trasladarse a Jánico, donde finalmente ingresó al seminario de Santo Domingo para completar su licenciatura. Ávido lector, un aprendiz de por vida y joven de profunda sabiduría, trabajó como asistente administrativo en Santo Tomás de Jánico antes de emigrar a Estados Unidos en la década de 1970.
En la misma década, Héctor fue elegido por el Padre Juan Podsiadlo como seminarista para viajar a Estados Unidos. Al llegar a Nueva York, se hospedó en la casa jesuita del Bajo Manhattan. Impulsado por el deseo de ayudar a su familia, trabajó incansablemente para enviarles apoyo económico a sus padres, una devoción que mantuvo durante toda su vida, siendo el, el confidente más cercano de su padre. Durante esos primeros años en Nueva York, se encontró ante una encrucijada entre el sacerdocio y la vida familiar. Eligió esta última, y ahi fue cuando conoció a su compañera de vida, María Nereyda Cruz, con quien se casó el 15 de diciembre de 1979 en la Iglesia de la Natividad. Estuvieron casados durante 46 hermosos años.
De bebé, estuvo a punto de morir a causa de una grave enfermedad; ahora comprendemos que tenía un propósito mayor en la vida, y la devoción espiritual que se sembró en las montañas de Jánico nunca lo abandonó. De regreso a su vocación, sirvió como diácono devoto durante 20 años en las parroquias de la Inmaculada Concepción, Santa María y San José. Si bien tuvo el honor de oficiar innumerables sacramentos para su comunidad, su deseo más profundo y anhelado era bautizar a sus seis nietos, una bendición que cumplió con orgullo, además de darle la primera comunión a su nieta mayor. También fue un padrino cariñoso para muchos. Humilde en la vida pero firme en su fe, vivió como un testimonio del amor de Dios, siempre dispuesto a ayudar o a brindar palabras de aliento.
Héctor tenía una mente brillante para los negocios y una ambición incansable por ayudar a los demás. Desde sus años al frente de bodegas hasta sus últimos 13 años trabajando como guardia de seguridad en un centro de radiología, todos los que se cruzaron en su camino guardan una anécdota especial sobre él. Ya fueras un cliente habitual, un compañero de trabajo, un feligrés o un colega clérigo, Héctor te hacía sentir verdaderamente visto, valorado y querido.
Ante todo, Héctor era el corazón de su familia. Era un segundo padre para sus hermanos, Leandro, Juanita, Ycelsa, Celita y Jorge, siempre atento a sus necesidades. Le encantaba sorprender a su familia, ya fuera viajando a través de cualquier obstáculo para ver a sus padres en Jánico o presentándose sin previo aviso para visitar a sus hijos mientras estudiaban en la universidad; su presencia siempre estuvo presente en sus vidas. Un hombre firme que disfrutaba de un buen partido de béisbol, su sabiduría, alegría y guía fueron constantes para quienes lo amaban. Su presencia era tan grande que se sentía en todas partes, incluso cuando no estaba físicamente presente, y así seguirá estando con nosotros.
A Héctor le sobreviven su padre, Gregorio; su amada esposa, María Nereyda; su hija, Daiana Bernard, y su yerno, Henry; su hijo, Kelvin Espinal, y su nuera, Allyson; sus seis queridos nietos: Amelia, Audrey, Adrián, Lucía, Royce Rafael y Melody Jane; y sus hermanos. Le precedió en la muerte su madre, Lydia M. Guzmán.
Una celebración de Héctor, su vida y su fe serán tenidas en cuenta:
Visita:Lunes 6 de abril de 2026, de 16:00 a 21:00 horas. Funeraria Martin Hughes, 530 Narrows Rd S, Staten Island, Nueva York 10304
Misa antes del Entierro: Martes 7 de abril de 2026, 10:30 AM, Iglesia Católica Romana de San José y Santa María Inmaculada Avenida St. Mary's con Avenida Tompkins, Staten Island, NY 10305
Sepelio: Martes 7 de abril de 2026, 12:00 p. m., Cementerio de Saint Mary, 155 Parkinson Avenue Staten Island, NY 10305
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Hector Rafael Espinal January 2, 1957 – April 2, 2026
Hector Rafael Espinal, 69, of Staten Island, NY, passed away on April 2nd, 2026. A man defined by his integrity, unyielding work ethic, and profound love for his family, Hector lived a life of devoted service and deep connection. To know him was to know a man who was truly del pueblo—a man of and for his community.
Born in Damajagua, Dominican Republic, to Lydia Mercedes Guzman and Gregorio Rafael Espinal, Hector’s intellectual curiosity and faith were evident early on. He began his education in Don Juan before moving to Jánico, eventually entering the seminary in Santo Domingo to complete his bachelor's degree. A lifelong learner, avid reader, and a young man of deep wisdom, he worked as an administrative assistant in Santo Tomas de Jánico before immigrating to the United States in the 1970s.
In the same decade, he was chosen by Father Juan Podsiadlo as a seminarian to travel to the US. Upon arriving in New York, Hector stayed at the Jesuit house in Lower Manhattan. Driven by a desire to help his family, he worked tirelessly to send support back home to his parents—a devotion he maintained his entire life, serving as his father's closest confidant. During those early years in New York, he stood at a crossroads between the priesthood and family life. He chose the latter, meeting his partner in life, Maria Nereyda Cruz, who he married on December 15, 1979 at Nativity Church. They were married for 46 beautiful years.
As a baby, due to a serious illness he almost died, we now understand he had a bigger purpose in life, and the spiritual devotion planted in the mountains of Jánico never left him. Returning to his calling, he served as a devoted deacon for 20 years across Immaculate Conception, St. Mary, and St. Joseph. While he was honored to officiate countless sacraments for his community, his deepest, most cherished desire was to baptize his six grandchildren—a blessing he proudly fulfilled, alongside giving his eldest granddaughter her first communion. He was also a loving godfather to many. Humble in life but boastful in his faith, he lived as a testament to God’s love, always extending a helping hand or a word of encouragement.
Hector had a brilliant mind for business and a relentless drive to provide, from his years of running bodegas, to his last 13 years working security at a radiology office, everyone who crossed his path has a special story about him. Whether you were a long-time customer, a coworker, parishioner, or a fellow clergy man, Hector made you feel truly seen, valued, and cared for.
Above all, Hector was the heartbeat of his family. He was a second father to his siblings, Leandro, Juanita, Ycelsa, Celita, and Jorge, always remaining profoundly attuned to their needs. He loved surprising his family, whether it meant traveling through anything to see his parents in Jánico or showing up unannounced to visit his children while they were in college and his presence never wavered in their lives. A steadfast man who loved a good game of baseball, his wisdom, joy, and guiding light were constants for those he loved. His presence was so large that it was felt everywhere, even when he wasn't physically in the room—and that is exactly how he will continue to be with us.
Hector is survived by his father, Gregorio; his beloved wife, Maria Nereyda; his daughter, Daiana Bernard, and son-in-law, Henry; his son, Kelvin Espinal, and daughter-in-law, Allyson; his six cherished grandchildren: Amelia, Audrey, Adrian, Lucia, Royce Rafael, and Melody Jane; and his siblings. He was preceded in death by his mother, Lydia M. Guzman.
A celebration of Hector’s life and faith will be held:
Visitation: Monday, April 6, 2026, 4:00 PM to 9:00 PM Martin Hughes Funeral Home, 530 Narrows Rd S, Staten Island, NY 10304
Mass of Christian Burial: Tuesday, April 7, 2026, 10:30 AM, Saint Joseph's and Saint Mary Immaculate R.C. Church, St. Mary's Avenue at Tompkins Avenue, Staten Island, NY 10305
Committal: Tuesday, April 7, 2026, 12:00 PM, Saint Mary's Cemetery, 155 Parkinson Avenue, Staten Island, NY 10305
To send flowers to the family or plant a tree in memory of Hector R. Espinal, please visit our floral store.